Y eso que era la Selección B de Argentina. Y eso que México estaba invicto en 11 partidos. Y eso que no jugó Lionel Messi…

México fue una caricatura. Argentina lo humilló 4-0. Ratificó su paternidad.

Néstor Araujo, Carlos Salcedo y Edson Álvarez, sobre todos ellos tres, dieron uno de los partidos más vergonzosos de su carrera en Selección Mexicana. El delantero Lautaro Martínez lo hizo pedazos en lo futbolístico y en lo mental.


Cuatro goles en el primer tiempo, en cinco llegadas de Argentina, que se atrevió a jugar una “cascarita”, mientras el público en el Alamodome clamaba por la aparición de México, que jugó bien 15 minutos y luego se quebró.

El Tricolor entró en shock. Le metieron dos goles y se extravió, como hace años lo hizo ante Chile, como en pleno Mundial pasó contra Suecia. Un equipo que se abandona en plena tormenta. Ahora sí, Gerardo Martino conoce bien el recurso humano a su disposición.

El miedo invadió a cada jugador. Héctor Herrera ya no podía meter un pase ni tampoco Jonathan dos Santos. Jugar con los defensas era suicidio cantado.

Lautaro hizo el primero al 16′ tras hacer añicos a Araujo (quien perdió la pelota en la salida), Salcedo y Álvarez. Al 22′ cayó el segundo cuando Araujo le dio un balonazo a Lautaro, y éste le respondió con un gran movimiento entre los centrales y el segundo de la noche.

El mismo jugador del Inter provocó el tercero, tras un penal cometido por Salcedo y acertado por Leandro Paredes. El cuarto llegó al 39′ otra vez cortesía de Lautaro cuando Araujo intentó hacerle un túnel, en el colmo del ridículo.

Lautaro Martínez salió tras el primer tiempo por Paulo Dybala. Así se acabó la pesadilla. Al Tricolor no le marcaron dos penales a favor. El segundo tiempo fue un mero trámite, con Argentina administrando sus esfuerzos, ya que mucho tiempo atrás México tiró la toalla.