CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS (Expreso).- Pensado como símbolo del proyecto sexenal de desarrollo social de Egidio Torre Cantú, el fraccionamiento Todos por Tamaulipas devino en el vivo ejemplo de los súper negocios inmobiliarios que se hacen a la sombra del poder para beneficiar a un grupo privilegiado de constructores y desarrolladores.

Ubicado a un costado del Libramiento Naciones Unidas, a espaldas del Congreso del Estado, este desarrollo es operado actualmente por la empresa regiomontana, ALORA, cuyo coordinador regional en Tamaulipas es Homero de la Garza Tamez.

Homero de la Garza Tamez fue Secretario de Desarrollo Social en el gobierno de Egidio Torre

El ejecutivo -fue fichado por la empresa en el 2017- ocupó en el pasado posiciones importantes en la estructura estatal, tanto en el sexenio de Eugenio Hernández como en el del Egidio Torre Cantú, hasta que en el 2014 el gobierno de Estados Unidos anunció el aseguramiento de una cuenta por 1 millón 109 mil dólares, que supuestamente provendrían de sobornos cobrados durante su gestión en el ITAVU, entre 2005 y 2010.

Coincidencia o no, unos años después, ya en el sexenio de Egidio, ese mismo instituto adquirió los predios que ahora ocupa el fraccionamiento Todos por Tamaulipas: 395 mil 205 metros cuadrados, que se traducen en 1,796 lotes habitacionales y un área de 51,609 metros cuadrados para áreas verdes y equipamiento urbano.

Casi una década más tarde, el fraccionamiento está en manos de privados ofreciendo en venta viviendas de mala calidad y que apenas cumplen con las dimensiones mínimas que exige la ley.

Ese problema desde luego, es común en el mercado inmobiliario para la clase trabajadora.

En el fraccionamiento «Todos por Tamaulipas» que ahora también ocupa una parte llamada “Familias fuertes”, Alora ha causado muchos dolores de cabeza a sus habitantes.

Una larga historia

En el 2014 el ITAVU anunció la adquisición de 1,580 lotes en un predio denominado entonces Riberas del Río. Se los compró a un particular e intentó urbanizarlo para ofrecer vivienda a personas de escasos recursos.

Un año después, la Secretaría de Obras Públicas contrató a la empresa JE Construcciones SA de CV, representada por el ingeniero Joaquín Enrique Larrañaga Alvarez, para realizar trabajos de desmonte, despalme,  guarniciones y banquetas, pavimentación drenaje sanitario, red hidráulica y red eléctrica por un monto de 15 millones, 199 mil pesos.

También se pagaron 1 millón 283 mil pesos a la empresa DM Consultoría y Proyectos del Norte para que realizara el proyecto de la urbanización del terreno que para entonces ya había sido nombrado “Todos por Tamaulipas”, como el programa estrella de la administración de Torre Cantú.

A Consultoría y Construcciones del Norte SA de CV se la pagaron 12 millones 438 mil pesos para construir la vialidad de acceso desde el Libramiento Naciones Unidas, misma donde hoy se muestran grandes anuncios promocionales de los desarrollos inmobiliarios que explota la empresa ALORA.

Pero el proyecto de ITAVU no fructificó.

Originalmente el Instituto informó que se tenía un acuerdo para otorgar 800 lotes en ese fraccionamiento para familias de escasos recursos económicos, para que pudieran edificar sus viviendas, lo cual nunca ocurrió.

La situación se debió a que se elevaron los precios de los terrenos, haciéndolos impagables para las personas que los pretendían adquirir, que en su mayoría eran de muy bajos recursos económicos.

Así, ante la imposibilidad del Instituto de cumplir con los planes originales de beneficiar a la clase más desprotegida, los lotes terminaron de nuevo en manos de particulares.

Hoy, ALORA tiene en las manos un negocio mayúsculo: la construcción de miles de casas de dimensiones minúsculas -duplex muchas de ellas- construidas en un lugar donde los servicios básicos se entregan mal y a cuentagotas, y el embellecimiento del sector a través de áreas verdes y lugares de esparcimiento nunca se concretó.

Si a eso se suma la falta de transporte público adecuado para una población que va en aumento, el resultado es una comunidad que se asemeja a un “gueto”, habitado por cientos de familias de la clase trabajadora, que no tuvieron más opción que endeudarse por veinte años con créditos que al paso del tiempo se vuelven impagables.

La necesidad obliga

Para Rogelio Hernández, vivir en una de las viviendas del Fraccionamiento «Todos por Tamaulipas», es toda una odisea por el tamaño tan pequeño que tiene.

«La casa tiene 3 metros con 50 centímetros de frente y se comparte pared con la vivienda de al lado, mientras que de largo tiene 17 metros, donde apenas hay espacio para algunos muebles».

Afirma que lo que es la llamada sala comedor apenas tiene 4 metros y medio, donde se tiene que decidir si colocar una sala pequeña o un comedor, porque las dos cosas no caben.

Agrega que la cocina también tiene medidas exageradamente pequeñas donde apenas cabe la estufa, el refrigerador y el fregadero para lavar trastes.

«Las dos recamaras con que cuenta en la parte alta la vivienda, apenas cabe una cama y un pequeño mueble como guardaropa, porque no hay forma de que entre todos los muebles que conforman una recamara completa».

Por esta casa de apenas poco más de 30 metros cuadrados de construcción, pagó 365 mil pesos con un crédito de INFONAVIT el cual tendrá que saldar a lo largo de 30 años.

Agrega que no tuvo otra opción, ya que actualmente las viviendas en Victoria, tienen un alto costo y a pesar de vivir amontonado con su familia, esto fue lo único que pudo completar.

Afirma que sería importante que las autoridades realizarán una inspección de este tipo de obras, ya que en una sola cuadra de apenas 110 metros de largo, vayan a vivir hasta 30 familias en las mini casas.

Andrea Mendoza, todos los días sufre un dolor de cabeza, debido a las pequeñas dimensiones de su vivienda.

«No cabe nada, ya estoy desesperada y no sé que hacer porque ya la compre y no existe nada de privacidad en esta vivienda que comparte una pared con el vecino».

Comenta que en la cocina solo cabe una persona y para pasar a tomar algún alimento tienen que hacerlo de ladito o con mucho cuidado cuando se esta cocinando y los baños ni se digan, porque la regadera tiene menos de un metro cuadrado y no se diga el inodoro, donde una persona normal apenas cabe.

Agrega que como la casa es nueva, no sabe conque calidad esta construida, ya que por lo pronto no ha descubierto grietas, solo un poco de humedad en el techo con la poca lluvia que se registró en días pasados.