Nuevo Laredo, Tamaulipas 12 de septiembre.- Luego de que en los últimos días en medios nacionales se ha informado que elementos de la policía estatal y presuntamente soldados de la SEDENA secuestraron y asesinaron a 8 personas para realizar el montaje de un presunto enfrentamiento el pasado 5 de septiembre en esta ciudad fronteriza, esto por una denuncia emitida por Derechos Humanos de Nuevo Laredo que esta a cargo de Raymundo Ramos, persona que ha sido acusada de tener nexos con el narcotrafico en la región, diversos medios de la región, dedicados a difundir información sobre situaciones de riesgo y noticias sobre la guerra imparable que acontece en Tamaulipas, han publicado información que señala que los “civiles” ejecutados son realmente elementos del crimen organizado, del Cartel del Noreste, grupo criminal que declaro la guerra al gobierno estatal.

Se difunden imágenes en donde se ve que la camioneta decomisada durante el presunto enfrentamiento del 5 de septiembre se le removió una estructura donde los criminales colocan armas de grueso calibre.

Además diversos usuarios de las redes han recordado que al titular de Derechos Humanos en la ciudad se le ha acusado de recibir hasta 5 mil dolares semanales para interponer constantemente denuncias contra el Ejercito, la Marina y la Policía Estatal.

DENUNCIA DEL COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS

El Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo (CNHNL), en Tamaulipas, dio a conocer esta tarde evidencias que echan abajo la versión del gobierno del estado sobre un “enfrentamiento” entre policías estatales y presuntos criminales del Cártel del Noreste que habría dejado ocho pistoleros muertos en la colonia Valles Anáhuac, el 5 de septiembre, como se reportó en un boletín.

La organización civil presentó una serie de fotografías, un reporte de tránsito en el que se acredita el uso de una grúa para “sembrar” una camioneta en la que se dijo viajaban los presuntos criminales y los testimonios de algunos sobrevivientes, para acreditar que no se trató de un enfrentamiento, sino de una ejecución de ocho personas -cinco hombres y tres mujeres- a manos de los agentes del estado, caso similar al de Tlatlaya, Estado de México, y que después se hizo un “montaje” para justificar el crimen.
Anunció que se solicitará la intervención de la oficina en México de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a fin de que se otorguen medidas de protección a los sobrevivientes que han dado su testimonio y denunciado los hechos ante la Fiscalía del Estado, y a las familias de las víctimas.
El 5 de septiembre, el gobierno de Tamaulipas emitió un comunicado oficial en el que detalló que civiles armados vestidos de militares atacaron a disparos a policías del Grupo Especial de la policía del estado en la colonia Valles de Anáhuac, por lo que los uniformados repelieron la agresión, causando la muerte de ocho presuntos criminales, hechos en los que fueron asesinaras una camioneta modificada con blindaje artesanal, 15 armas largas y una corta.
“Las imágenes de cinco hombres y tres mujeres vestidos con uniformes tipo militar, posando con armas junto a sus cuerpos (sin vida) y que fueron filtradas por autoridades del gobierno de Tamaulipas fueron un verdadero montaje”, enfatizó el CDHNL.
La organización ha documentado hasta ahora elementos para afirmar que se trató de una ejecución extrajudicial, donde las víctimas habrían recibido “un tiro en la cabeza a corta distancia, e incluso algunos estaban sometidos en el piso o acostados sobre una cama”.
Indicó que tras un recorrido por el lugar de los hechos, “se constató que no hay evidencias de un enfrentamiento”, ya que tanto en la casa donde supuestamente se dio éste y en fachadas de hogares aledaños, “no hay impactos de balas”.
Los sucesos se dieron en varios puntos. Uno es el domicilio ubicado en el lote 902 de Avenida 7, donde vivía Severiano Treviño Hernández, una de las víctimas, junto con su hija Kassandra y una niña de dos años, sobrevivientes.
Agregó que las fotografías filtradas de los cuerpos sin vida de los presuntos criminales evidencian que “las armas se les colocaron de manera burda”, además que algunos vestían uniformes tipo millar de tallas mucho más grandes a sus complexiones e incluso portaban el calzado al revés.