Documentos revelados este lunes mostraron que un amigo del atacante de Dayton, en Ohio, habría confesado a agentes federales que le compró un chaleco antibalas y municiones a inicios de año para Connor Betts. Betts fue señalado de ser quien abrió fuego en una zona concurrida la semana pasada y dejar al menos nueve fallecidos.

Los cargos especifican que Ethan Kollie adquirió los artículos para Betts y que los mantuvo en su apartamento para evitar que los padres de su amigo los hallaran.

Los fiscales también habrían acusado a Kollie de mentir acerca de su uso de marihuana al momento de completar el formulario de compra de una pistola que no fue usada en el tiroteo.

NBC intentó contactar a Kollie y dejó un mensaje para conocer sus comentarios respecto a los señalamientos. 

Los cargos en su contra se presentaron a poco después de una semana de la matanza en la que Betts también murió, tras ser baleado por la policía a las afueras de un bar repleto de personas. Tras el desenlace, la policía dijo que el saldo de fallecidos pudo haber sido mayor si el atacante hubiese logrado entrar al establecimiento. 

Además, indicaron que no había nada en sus antecedentes penales que hubiese podido evitar que comprara el arma tipo AR-15 que usó en la balacera y que fue adquirida en internet a través de un distribuidor de Texas, que a su vez la despachó a un negocio del área de Dayton. 

Ocho de las víctimas que fallecieron recibieron múltiples disparos, de acuerdo al forense del condado Montgomery, mientras que de los más de 30 heridos al menos 14 recibieron balazos según reveló la investigación. 

A solo días del tiroteo, el gobernador Mike deWine anunció un paquete de medidas de control de armas que incluyen la revisión de antecedentes y la restricción de compra a quienes una corte pueda considerar como una posible amenaza.

Hasta el momento, no se ha revelado la causa del ataque. 

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