Ciudad de México 30 de julio.- Rosario Robles, extitular de la Sedesol y de Sedatu en el gobierno de Enrique Peña Nieto, fue requerida por la Fiscalía General de la República (FGR) en torno a las investigaciones por la llamada “estafa maestra”.

Ayer, a través de la Fiscalía de Delitos Cometidos contra la Administración de Justicia de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos y contra la Administración de Justicia, la FGR solicitó a un juez de Control del Centro de Justicia Penal Federal en el Reclusorio Sur, una audiencia inicial para imputación y vinculación contra Robles Berlanga.

De acuerdo con el oficio UEIDCSPCAJ-217/2019 de fecha 25 de julio pasado, la FGR solicitó citar a la exfuncionaria para imputarle el ilícito de ejercicio indebido del servicio público derivado de la carpeta de investigación FED/SEIDF/UNAI-CDMX/0001345/2018 relacionada con la “estafa maestra”.

La llamada “estafa maestra” es un caso que se relaciona con la documentación realizada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre la utilización de 11 dependencias federales para desviar millones de pesos durante la administración del expresidente Enrique Peña Nieto.

Las tres principales dependencias que supuestamente participaron en los desvíos fueron la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) encabezada por Rosario Robles; el Banco Nacional de Obras (Banobras), y Petróleos Mexicanos (Pemex), dirigido por Emilio Lozoya Austin.

La ASF detectó que el gobierno federal entregó contratos a más de 100 empresas por 7 mil 670 millones de pesos, de las cuales 128 no tenían infraestructura ni personalidad jurídica para proporcionar los servicios para los que fueron contratadas o no existen.

ALIADOS… EN EL PASADO

Con la investigación por la “estafa maestra”, Rosario Robles y Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente, abren una nueva página en su historial, que empezó en la izquierda, cuando ambos eran miembros del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Cuauhtémoc Cárdenas participó en las elecciones de 1988, en las que denunció junto con Manuel Clouthier (candidato del PAN), un fraude electoral que favoreció a Carlos Salinas de Gortari.

Tanto Obrador como Robles eran afines a Cuauhtémoc Cárdenas, el máximo líder del “sol azteca” desde su formación y hasta el 2000, cuando la figura del tabasqueño comenzó a relevarlo en la izquierda.

Rosario fue secretaria de Gobierno de Cárdenas, cuando éste se convirtió en el primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, un cargo que los capitalinos nunca antes habían elegido sino hasta el 6 de julio de 1997, cuando el hijo de Lázaro Cárdenas logró la victoria en las urnas.

En ese momento, López Obrador era dirigente del PRD y una figura que ya comenzaba a apuntalarse para las próximas elecciones.

Cuando Cárdenas decidió dejar la jefatura de Gobierno para las elecciones presidenciales, Rosario ocupó el cargo temporalmente y fue en ese momento en el que conoció al empresario argentino Carlos Ahumada.

El argentino se convirtió en un personaje cercano a Rosario Robles y a otros personajes del gobierno posterior, el de López Obrador, quien se convirtió en jefe de Gobierno en las elecciones del 2000.

LA GUERRA DE LOS VIDEOESCÁNDALOS

Ahumada era dueño del Grupo Quartz, al que pertenecía el periódico “El Independiente”. Además, compró los equipos de fútbol de primera división León y Santos. Sin embargo, años después fue acusado en Argentina de tener nexos con los cárteles de Sinaloa y de Tijuana, y hasta de tráfico de efedrina.

Ahumada se convirtió en una pieza clave en el 2004, cuando en los primeros días de marzo, Televisa, a través de los programas de Joaquín López Dóriga y “El Mañanero” de “Brozo”, transmitió vídeos en los que se exhibía a Gustavo Ponce, secretario de Finanzas de López Obrador, y a René Bejarano, el operador político del jefe de Gobierno.

A ese momento de la historia política contemporánea se le conoce como “los videoescándalos”, los cuales eran grabados por Ahumada para utilizarlos en el mejor momento en contra del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien era uno de los posibles candidatos presidenciales, según las versiones del mismo argentino.

Ahumada reveló que mantuvo una relación sentimental con Rosario Robles, quien participó en la filtración de los videoescándalos. El empresario argentino contó en su libro “Derecho de Réplica” que la exaliada de Cárdenas acudió a la casa de Carlos Salinas de Gortari cuando Ahumada le presentó los vídeos al expresidente.

En otra de las confesiones de Ahumada dice que en una de las reuniones en las que se acordó la difusión los videoescándalos, participaron entre otros, Diego Fernández de Cevallos, y Juan Collado, como representante legal de Raúl Salinas de Gortari. Collado, hoy en día está vinculado a proceso por lavado de dinero y delincuencia organizada.

Tras la difusión de los videos, AMLO siempre acusó un complot en su contra.

Robles espero afuera del salón en el que Ahumada y Salinas vieron los videos de Bejarano y Ponce, aunque también se sumaron los de Carlos Ímaz, exesposo de Claudia Sheinbaum, y de Ramón Sosamontes, cercanos a Robles y quienes fueron citados a declarar junto con ella en aquel momento.

Ahumada contó que Robles estaba “obsesionada” con ser presidenta, incluso, cuenta en dicho libro, que Salinas le colocó una banda presidencial a Rosario en su casa de las Lomas.

Aquellas revelaciones terminaron por separar a Rosario de Andrés Manuel.

Incluso, Rosario Robles se alejó de la izquierda y se acercó al priismo, con el cual llegó a ser dos veces secretaria en el gobierno de Enrique Peña Nieto, tiempo en el que según las acusaciones, hubo un desvío de recursos en la Sedatu para realizar la “estafa maestra”.