La venta de vehículos en México entra en un terreno cada vez más pesimista. La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) redujo su expectativa de ventas para 2019 y prevé que se colocarán 1.3 millones de unidades, lo que representa una caída de por lo menos 8.7%, de confirmarse será la mayor baja desde 2009, el año de la más reciente crisis financiera.

La meta de la AMDA se encuentra por debajo del potencial que tiene el mercado mexicano. Para Guido Vildozo, especialista de la industria automotriz de la firma IHS Markit, en el país se deberían estar colocando hasta 1.4 millones de unidades con el tipo de cambio actual. Y si el tipo de cambio estuviera entre 14 y 15 pesos por dólar, se estarían hablando de hasta 1.7 millones de vehículos anuales.

Manuel Valencia, académico del Tec de Monterrey va más allá, con una estimación de hasta 2 millones de vehículos en las condiciones económicas adecuadas en cuanto a financiamiento y confianza de los consumidores, dos de los rubros que la misma industria automotriz considera de alto riesgo para la venta de unidades.

“Estamos bajos, la capacidad instalada es por arriba de 2 millones de unidades, sobre todo porque tecnológicamente ya es muy eficiente la cadena de producción y de suministro de insumos, pero afortunadamente la industria automotriz tiene la capacidad de adaptarse y maniobrar”, explica Valencia.

En agosto, las ventas mensuales registraron 27 caídas consecutivas, por lo que la industria no prevé ver la luz al final del túnel hasta 2020. Pero recuperar el ritmo -de 1.6 millones de unidades vendidas al año- de 2016 se antoja aún más complicado.

“Para 2020 y los próximos dos o tres años podría verse un mercado relativamente estancado. Nuestra expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto oscila entre 1 y 2%, por lo que hablar de un repunte de mercado es un poco difícil. Entrando el 2023 y 2024 veremos una ligera recuperación”, dice Vildozo.

La producción también se frena

En agosto, la producción automotriz registró una caída de 9.6% mensual y de -0.9% en el acumulado anual. Aunque la industria adjudica esta baja a algunos cambios en las líneas de producción mexicanas, la tendencia de desaceleración en la venta de autos es global, por lo que se espera que el mayor mercado para México, Estados Unidos, podría pedir cada vez menos autos.

Vildozo considera que si esta tendencia prevalece, el gobierno podría entrar con algún tipo de subsidio, preferentemente fiscal, para apoyar a la industria. “Normalmente en situaciones como ésta (el apoyo) viene a través del tema impositivo, hacer recorte de impuestos en vehículos o a través de líneas de financiamiento subsidiadas por la entidad federal, que son un poco más baratas que las bancarias”, señala.

El especialista mantiene una expectativa de que 2019 cierre con una producción de entre 3.8 a 4 millones de autos, desde las 3.9 millones de unidades fabricadas en el país en 2018.