Un asteroide de unos 330 metros de diámetro, tres veces más largo que un campo de fútbol, se acercará mañana jueves al vecindario de la Tierra a una velocidad endiablada de 40.800 km por hora.

La roca, denominada 2008 KV2, se aproximará a la más que prudente distancia de 6,7 millones de kilómetros (17 veces la que nos separa de la Luna) por lo que, aunque está considerado como potencialmente peligroso, no supone ninguna amenaza para la Tierra y sí la oportunidad para que los científicos aprendan más de estos cuerpos espaciales.